

Este segundo tomo incluye, asimismo, un relato pormenorizado de las campañas y batallas de la fase final del conflicto: las luchas de Bernardo de Sajonia-Weimar en el Rin, los triunfos suecos en la segunda batalla de Breitenfeld y en Jankau, las campañas de Enghien y Turenne contra Baviera y la lucha en los Países Bajos Españoles, con Rocroi como punto álgido. No falta una descripción analítica de las negociaciones y las consecuencias de la Paz de Westfalia, uno de los hitos de la historia de las relaciones internacionales. Wilson tampoco descuida la necesaria vertiente humana: en los capítulos finales aborda la escalofriante devastación y el sufrimiento que se abatieron sobre aquellos a quienes atrapó el conflicto.